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PRINCIPIOS BÁSICOS PARA UNA VOCACIÓN DE SERVICIO




PRINCIPIOS BÁSICOS PARA UNA VOCACIÓN DE SERVICIO

Esta es una meditación para “explicar” lo que se debe poner en funcionamiento para lograr una vocación de servicio Espiritual, un propósito en Cristo Jesús, pero no sin antes exponer algunas cuestiones que por lo general suelan entorpecer la comprensión del objetivo de esta meditación.

Como entender el propósito?
Cuando el hijo de Dios ha llegado a una “edad Espiritual” madura, es decir, cuando ha alcanzado un conocimiento completo del evangelio, cuando ha alcanzado la oración continua y la lectura cotidiana al punto tal que ya nada le parece novedoso y ha atravesado el tiempo sosteniendo su fe y obediencia en diferentes circunstancia, vemos que en vez de convertirse en un instrumento útil para la obra se convierte en un congregante estancado, perezoso, propenso a la crítica y que evade responsabilidades (justamente porque está ocupado en cosas de la carne: trabajo, vida social, familia, etc). Tal conducta es el resultado de la falta de una vocación Espiritual de servicio para el Señor.

Muchos estiman de mala manera que el hecho de asistir a las reuniones y poner ánimo en los cánticos y orar cuando fuere posible o proveer de un salmo a la congregación sea suficiente para justificar “el objetivo Espiritual” de sus vidas y que eso sea lo suficiente para alcanzar los galardones y las promesas.
No debemos confundir el propósito con el hecho de ir o formar parte de las reuniones que se efectúan como congregación. Somos la Iglesia, la unión y la comunión son necesarias, son parte de nuestra vida Espiritual, pero no es nuestro propósito. Es porque amo al Señor que alabo, canto, oro, escucho (es una relación Espiritual, no una obligación). El objetivo Espiritual es más que eso, es obrar a favor de ese amor.

Todo hijo de Dios debe buscar una vocación Espiritual, una vocación de servicio útil para la Iglesia, que provoque estabilidad, perfección, santidad. Sin un propósito nuestra mente divagará en cosas de la carne y el ocio se apodera de nuestro ser interponiendo preocupaciones mundanas. No debemos caer en la vagancia, viendo que otros se ocupan del trabajo Espiritual y que ya no hace falta más trabajo. No debemos criticar las falencias de la congregación, debemos trabajar para producir cambios, porque de nada sirve mirar los errores y señalarlo y no hacer nada para cambiarlos.
Hay muchos que tienen agudizada la vista para ver que esta bien y que esta mal dentro de la congregación pero extrañamente no tienen la fuerzas o la potencia para producir los cambios.

Con respecto a la conducta
No es agradable para alguien que conoce su libertad en Cristo, reglamentar acerca de las actitudes propias e impropias de los hijos de Dios.

Las malas conductas y los malos hábitos son un reflejo de la escasez de las actividades Espirituales propias de un hijo de Dios. Es por lo “ocioso” que “erramos” (2 Pe 1:8) (falta de lectura, oración y meditación las cuales deben mantenerse siempre, entendiendo que no hay nada, absolutamente nada que justifique el no perseverar en estas actividades).

Un concepto básico de lo que es la libertad en Cristo y lo que no es:

1 Juan 3
6Todo aquel que permanece en él, no peca;

1 Juan 3
9Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 10En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.

Siempre espero que los cambios de carácter y de actitud sean asimilados (comprendidos) mediante la lectura y la meditación (previa enseñanza si fuera necesario), porque es desagradable imponer conductas o establecer regímenes de usos y costumbres a la Iglesia sin que alcance a entender el porque de tales conductas, porque no sería Espiritual sino que sería vano y religioso (sin sentido y carente de propósito).
Que es la libertad?
Una y otra vez nos encontramos con hijos de Dios que al hablar de libertad y de los libres que somos en Cristo Jesús, piensan para sus adentros de que somos libres para hacer malas obras o tener mala conducta. Muchos están atrofiados al no entender que ser libre en Cristo es hacer todo lo que queramos para buenas obras, porque el hijo de Dios no hace malas obras, sino que esta hecho para hacer lo bueno y que a su vez tiene o a alcanzado la capacidad de no pecar (1 Jn 3:6-10); Porque esto es la libertad, la capacidad de no pecar, la capacidad de no obedecer a la carne, la capacidad de aborrecer el mundo y sus vanidades. Porque todo lo que el mundo hace es pecaminoso sujeto a esclavitud, sujeto a malas obras, sujeto a la muerte.

Así que está muy mal (y muy errado) aquel que piensa que ser libre en Cristo es ser libre para hacer lo malo. Es interesante destacar que quienes piensan así se están poniendo en evidencia mostrando que su mente y su corazón aún están sujetos a su naturaleza carnal y no a la mente de Cristo.

Consideremos lo que Jesús dijo:

Juan 8
31Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Así que soy libre “si” (bajo condición) permanezco en su Palabra.

Nuestra condición en la Iglesia
Otro error entre los congregantes es pensar que por ser hijos de Dios tenemos todos los mismos atributos y las mismas condiciones, pero no es así; A la verdad tenemos una misma naturaleza Espiritual, una común fe, pero un nivel diferente en cuanto a la fe (Ro 12:3), teniendo presente que debemos llegar al conocimiento completo y buscar la perfección en Cristo Jesús (Ef 4:13)
Así que somos iguales pero con distinto nivel Espiritual, tanto que el que recién nace difiere enormemente del anciano, pero esto no implica que el anciano esté por encima de los demás, por lo cual dice las Escrituras:

Romanos 12
3Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. 4Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, 5así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. 6De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; 7o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; 8el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.

Mateo 23
11El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.

Así que la vocación debe estar orientada en un servicio que preste beneficios Espirituales sin recibir nada a cambio, considerando que el servicio es una responsabilidad para el bienestar de los hermanos y a disposición de los hermanos.

PRINCIPIOS
Habiendo expresado lo anterior Daremos ahora a modo de referencia las cosas básicas que debemos poner en práctica para servir al Señor y que nos permitirán acomodarnos Espiritualmente y ordenarnos en todo.

1º Principio: El motor Espiritual (la ley que nos mueve)

Marcos 12
30Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. 31Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
La LEY es amar a Dios y al prójimo

Todo oficio y servicio en el Señor debe estar impulsado por el Amor al Señor y a nuestros hermanos, considerando que el amor debe ser:

1 Corintios 13
4El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. 7Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

Amar es la capacidad de dejarlo todo por el bienestar del hermano
Sin amor no se puede y no se podrá jamás lograr una vocación de servicio:

El Ejemplo de Jesucristo:

1 Pedro 4
1Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado,

2º Principio: Conocimiento de la voluntad de Dios para con sus hijos

La voluntad de Dios para contigo es:

1 Tesalonicences 4
3pues la voluntad de Dios es vuestra santificación

La santificación es el ejercicio Espiritual, los procedimientos en funcionamientos para apartarnos del mal

1 Pedro 4
2para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios.

La santificación debe producir grandes cambios en nuestra vida, sobre todo si deseamos trabajar para el Señor. Nuestra mente debe estar aislada de las cosas de la carne, alejada de propósitos mundanos.
Si estamos deseosos de obtener bienes en el mundo, no estamos santificándonos, nos estamos contaminando, lo mismo ocurrirá si pretendo crecer profesionalmente o laboralmente, o si me empeño en estudiar para lograr un título. Todas estas cosas contradicen nuestra santidad y se oponen y son grandes trabas a nuestra vida Espiritual y nos convierte en inoperantes para el servicio.

La voluntad de Dios para con nosotros no es la del progreso y prosperidad en este mundo, no es voluntad de Dios que resolvamos cosas en el mundo, nuestras preocupaciones cotidianas nada tienen que ver con la voluntad de Dios, mucho menos el de perder el tiempo buscando vanidades y exponiendo estas vanidades delante de Dios en nuestras oraciones.

1 Pedro 4
3Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías.

Efesios 2
2en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, 3entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

Así que de ahora en adelante entendamos que la voluntad de Dios nada tiene que ver con la vida en la carne, dejemos de pedir y aprendamos a decir: “Señor que quieres que haga”?

La voluntad de Dios es la santificación, que traducido en actividades podemos describirlas en:

Colosenses 1
9Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, 10para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios;

Filipenses 2
13porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

Llenarnos de conocimiento, orientar nuestra vida bajo la voluntad de Dios. Haciendo esto estaremos de pleno en obediencia y esa obediencia nos moverá a hacer lo que agrada a Dios, entonces el Espíritu tomará el control y seremos de utilidad.

La VOLUNTAD DE DIOS es la Santificación de cada uno

DEMANDAS Y PROPOSITO
Considerando lo expuesto:
Lo que nos debe mover para servir al Señor no es nuestra motivación o nuestras ganas, sino el amor hacia el Señor y el amor hacia nuestro prójimo, no sin antes haber forjado la obediencia mediante actitud, disciplina y dirección Espiritual, comprendiendo que la base y objetividad esta en la santificación. Asimilando esto podemos entender cual es la demanda del Señor para con nosotros:

La DEMANDA para servir es tener el adiestramiento (santidad y perfección) necesario para el servicio

Una vez que cumplamos los requisitos entenderemos que el propósito se ha cumplido en nosotros, lo que implica que el servicio de otro ha llegado a su fin para con nosotros y que estamos listos para brindarnos para que en otros se cumpla el mismo propósito.

Efesios 4
13hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

Hebreos 13
21os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Todo, absolutamente todo servicio al que seamos llamado debe basarse en la demanda de producir la unidad de la fe, completar los conocimientos para una perfección Espiritual, el cual nos hará apto para la obediencia y así poder ver y sentir lo que Él Señor hace en nosotros por los que amamos (esto es tener la mente de Cristo en funcionamiento).

Así que el PROPOSITO vocacional es hacer llegar al prójimo a un varón perfecto, a la estatura de Cristo, hacer que lleguen a la unidad de la fe

Conociendo el propósito, entendemos que el objetivo del propósito es:

Efesios 4
12a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo

Así que el OBJETIVO vocacional es Perfeccionar

La perfección se mide en como enfrentamos el mundo.

El Régimen Espiritual y el mundo
El hijo de Dios vive entre el Régimen Espiritual y las reglas del mundo. Que sea hijo de Dios no significa que quede eximido de las reglas del mundo.
No debemos olvidar nunca que le mundo entero está bajo el maligno

1 Juan 5
19Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.

1 Juan 2
15No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

Santiago 4
4¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. 5¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?

El hijo de Dios vive en contrariedad con el mundo, pero el hecho de ser hijo de Dios hace que el maligno no le toque, que no le afecte, pues al ser hijo de Dios ya no depende del mundo pues depende de Dios, pero debe estar en el mundo lo que implica que debe sobrevivir bajos las reglas del mundo, siempre y cuando estas reglas no atenten contra el Régimen Espiritual, ni con el propósito de Dios en él.

1 Pedro
11Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, 12manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.

Efesios 4
17Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 18teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; 19los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. 20Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, 21si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. 22En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Santiago 4
2Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. 3Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

Filipenses 2
21Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús.

Lucas 21
17y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre.

Juan 15
18Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. 19Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.

El mundo en definitiva esta en contraposición con el propósito del Espíritu, la naturaleza maligna va a luchar y hacer lo posible para evitar que el propósito del Espíritu se cumpla en el hijo de Dios. El enemigo y el mundo conocen perfectamente las debilidades de los hijos de Dios, y van a seducir, tentar, proponer y fascinarles con vanidades y engaños con el fin de hacerles perder el tiempo entreteniéndolos con cosas del mundo y de la carne.

Romanos 8
6Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.
7Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; 8y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

Lo más difícil para un hijo de Dios es entender que Dios no va a darle ni aportarle en nada de lo que el hijo de Dios busque en el mundo (trabajo, estudios, bienes, ambiciones, vanidades, etc). Si quiere un trabajo lo busca en el mundo de acuerdo a las reglas del mundo, si quiere algo trabaja y lo compra con dinero del mundo. Así que el estilo de vida que pretenda dependerá de su capacidad y de lo que haya tomado del mundo:

Mucho pasamos de la juventud a lo adulto sin considerar cuanto ha influido el mundo sobre nosotros y en nuestras decisiones prematuras para darnos cuenta de cuan duras son sus reglas de supervivencia.
La regla básica del mundo es: El mundo es de material y para obtener lo material hay que tener dinero, para obtener dinero se debe trabajar, para trabajar se debe tener un oficio, para tener un oficio se debe estudiar. El profesional logra lo que logra por los beneficios del sistema, el pobre es pobre por haber malgastado su tiempo.
La realidad es que: Si en tu adolescencia y juventud no estudiaste o no buscaste una profesión, no pretenderás que tu vida adulta sea la misma para aquel que ha estudiado. Estas son las reglas del sistema y son inevitables.
Si el hijo de Dios ha malgastado su adolescencia y juventud y no tiene estudios, oficio o profesión, no puede pretender y mucho menos pedir a Dios que satisfaga la pretensión de un estilo de vida, antes por el contrario debe enterarse que el mundo lo aborrece por lo cual las cosas les serán más difíciles.

Una vida agradable ante los ojos de Dios, es aquella en la que su hijo ha decidido ocuparse en confortar el “hombre interior” es decir el “hombre Espiritual” por cuanto esto es Vida y ha desechado el  confortar el “hombre exterior” es decir “la carne” la cual es muerte (Ro 8:6-8).

Es triste ver como un hijo de Dios intenta justificar su insuficiencia Espiritual o ignorancia por el hecho de responder a las “obligaciones” que él se ha impuesto para mantener un estilo de vida en el mundo.

Es triste ver como un hijo de Dios, presiona en sus oraciones exponiendo cuan “necesario” es luchar por sobrevivir, esperando la comprensión y la ayuda de Dios.

Es triste ver como un hijo de Dios vive en la ilusión de poder conseguir cosas que el mundo ha establecido como “lo normal” para vivir, sin darse cuenta de que son inalcanzables.

Es triste ver como un hijo de Dios dice en su corazón ignorante, primero me dedicaré “a esto que necesito” para luego “servirle”, así que dice a Dios “ayúdame a conseguir esto” para poder “servirte”.

Esto no significa que un hijo de Dios deba ser un pobre y abandonado, existe un error en la manera en que interpretamos esto, porque todo radica en el hecho de comprender que la prioridad debe estar puesta en el Propósito Espiritual y lo demás será añadido y no que tengamos que luchar para añadírnosla.

Mateo 6
31No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
34Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Lucas 18
28Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido. 29Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, 30que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.

Lo que debemos recordar es que el Señor sabe lo que necesitamos y lo que nos va a hacer mal, sabe que cosas nos convienen y que cosas nos son de estorbo.

Por lo cual un hijo de Dios que entiende esto, entiende como funciona el mundo, al punto tal que ya no se deja manipular por el mundo, sino que usa los recursos necesarios para sostenerse sin que esto le estorbe en su propósito Espiritual.
Por lo cual ya no se aflige ni se pregunta: Me aflige mi futuro?, Me aflige mi pasado? Que me aflige?: Mi Familia?, Mi matrimonio?, La falta de trabajo?, Perder el trabajo?, Cambiar el trabajo?, La falta de dinero?, Los costos de vida?,  Si me alcanzará?.
A que le temo?: A la muerte?, Al fracaso?, A la decepción?, A perder lo que tengo?.

Nada tiene valor frente al propósito Espiritual

Filipenses 3
8Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,

Observaciones adicionales:
A pesar de haber expuesto esto, hay personas que necesitan una guía, o alguien que les esté recordando esto, o un listado para saber que cosas pueden o no tener, que cosas pueden o no hacer, Si así ocurre estamos ante la evidencia de la carencia de identidad Espiritual para tomar decisiones acerca de la Vida  Espiritual frente a las cosas de la carne. En todo debemos actuar con honradez.

2 Corintios 8
21procurando hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres.

2 Corintios 8
11Ahora, pues, llevad también a cabo el hacerlo, para que como estuvisteis prontos a querer, así también lo estéis en cumplir conforme a lo que tengáis. 12Porque si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene, no según lo que no tiene.

Sabiendo que:

1 Pedro 4
7Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración.

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RESUMEN

Para tener una vocación de servicio, hay que entender que el motor para todo es:

-      La LEY de amar a Dios y al prójimo.

Que el servicio debe estar centrado en la voluntad de Dios y que la misma es:

-      La VOLUNTAD DE DIOS es la santificación (apartarse del mal).

Que para el servicio se requiere:

-      La DEMANDA es tener el adiestramiento para el servicio acompañada de santidad y perfección.

Que el fin de todo servicio es:

-      El PROPÓSITO es hacer llegar a la perfección y a la unidad de la Fe.

Por lo tanto:

-       El OBJETIVO es perfeccionar y edificar Espiritualmente.



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