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ACTITUD, DIRECCIÓN Y DISCIPLINA


ACTITUD

[Actitud: Postura del ser humano determinada por las actividades del ánimo. Disposición de ánimo manifestada de alguna manera frente a las actividades de un ser humano]

Sabemos que la actitud humana refleja lo que es verdaderamente una persona. De la misma manera por la actitud puede comprobarse si un cristiano es verdaderamente un hijo de Dios que vive a Cristo Jesús, o solo una persona que tiene conocimiento bíblico y actividades religiosas.

Según la carne, la “actitud” es la cualidad que nos distingue como persona, es el “como” hacemos las cosas, como reaccionamos, como nos expresamos, como nos desarrollamos e interactuamos con la sociedad. La actitud es lo que distingue el “yo” de los demás.
Es por la “actitud” frente a las cosas que obtenemos la distinción de los demás, si no enfrentamos nuestros miedos y huimos, seremos distinguido como cobardes, si en cambio luchamos para vencerlos nos llamarán valiente, luchador; Este es un claro ejemplo de cómo la actitud nos define y como nos caracteriza. Aunque muchos solo fingen un estado de ánimo que no pueden sobrellevar cuando ésta se pone a prueba.

Pero la actitud humana suele ser vulnerable, y puede caracterizarse según las circunstancia como positiva o negativa y esto puede fácilmente verificarse cuando nos enfrentamos a los problemas. Por lo tanto toda actitud humana fluctúa entre dos topes, entre la disposición y la frustración.

Pero en los hijos de Dios, la actitud sufre o debe sufrir grandes cambios, Pablo expresa por el Espíritu:

Gálatas 2
20Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

¿Cómo saber que Cristo vive en nosotros?. Sabemos que Cristo mora en nosotros cuando nuestra actitud ya no es como la de antes de conocer al Señor.
¿Cómo detectamos el cambio de actitud?. Pues bien, Pablo ha tenido que negarse a sí mismo para que Cristo viva su vida en él, y si Cristo vive en Pablo, Cristo se ha encargado de cambiar la actitud de Pablo, para que lo que le resta a Pablo vivir en la carne (durante su existencia terrenal) lo viva en la fe del Hijo de Dios.

Todo cristiano debe vivir una vida en esta carne (durante su existencia terrenal) en la que ya no opere o no debe operar el “yo” que se dedicaba a la vida antigua. Sabiendo que el haberse ocupado en la vida antigua ha generado una actitud pecaminosa que está intrínsecamente relacionada con el “yo”, porque el yo se refleja en la actitud.
Que Cristo viva su Vida en el cristiano, implica directamente una negación del “yo” al punto de aborrecerse a sí mismo (Lc 14:26) haciendo que también la actitud sufra una transformación, dejando la actitud carnal por una actitud Espiritual, para que verdaderamente confiese “que ya no vivo yo, más vive Cristo en mí”.

El cambio de actitud no se refleja en tener solamente conocimiento bíblico y asistir a las reuniones de la Iglesia, sino cuando hemos asimilado y aplicado ese conocimiento para vivir el Evangelio. Cuando un cristiano es hacedor de la Palabra (Stg 1:22) es entonces cuando obedece a la fe, es cuando vive en la fe del Hijo de Dios. Y todo lo que incorporamos de manera personal para forjar el nuevo carácter se debe a la confrontación que sostenemos por creer y perseverar en el Evangelio, habiendo recibido un Espíritu para la renovación de nuestra actitud que sirve para hacer ceder la voluntad propia a la voluntad de Cristo.

Así que la primera actitud “Espiritual” radica en una violencia que te arrebata a una nueva postura a un nuevo carácter que debe ser aprobado por Dios y es esta la actitud que debemos sostener delante de Dios y la disposición para mantenerla y perfeccionarla.
El Espíritu Santo es el que debe tomar el control de nuestra vida, y debemos ser capaces de ceder, convertir, transformar nuestra actitud para que la mente de Cristo nos gobierne.

Algunas de las actitudes fundamentales e iniciales que debemos asumir y mantener son:

Job 6
24         Enseñadme, y yo callaré;
Hacedme entender en qué he errado.

Si somos capaces de callar y entender en que hemos errado, estaremos en condiciones de asimilar la verdadera actitud de Cristo en nosotros.

Mateo 12
36Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. 37Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.

Palabras ociosa = tiempo perdido = vanidad. Es por esta forma de vida, es por esta actitud que el impío será destruido.
Deslígate del mundo y de sus formas, cuida lo que hablas, controla tu lengua, controla tu ser, piensa dos veces antes de decir o hacer algo, no te dejes llevar por la corriente del mundo, porque este mundo va a juicio y por sus actividades y palabras será condenado.

Actualmente existe un gran número de supuestos ministros, que se han autonombrado pastores (mayormente los de la prosperidad, los cantantes y grupos de música cristiana y los del pensamiento positivo) que teniendo conocimiento bíblico tuercen las Escrituras para sus propios beneficios. Estos hombres son fáciles de reconocer por su actitud no cristiana (sobre todo por usar palabras ociosas); Por ejemplo, una cualidad de falso ministro o de falso pastor es aquel que comienza su predicación con un chiste, o que a lo largo de la predicación usa de métodos para entretener y hacer reír a las personas. Otra característica de falso ministro es cuando se disfraza de cualquier cosa para llamar la atención o intenta brindar un espectáculo basado en el ego. Otra característica de falso ministro es cuando se viste de atuendos religiosos (batas, sotanas, banderas, etc). Si en la congregación a la que asistes se ven estas actitudes en sus ministros, sal corriendo de allí sin mirar atrás.

Existen también muchos cristianos con conocimientos bíblicos, gente que ora y lee, que les gusta aconsejar a los demás en diferentes áreas de la vida, pero que su vida cristiana no refleja una vida según el Espíritu o según las Escrituras, estos también suelen ser muy perjudiciales puesto que viven en la mediocridad y en la particularidad de ser reconocidos por un mero conocimiento.

Existen también cristianos, con conocimientos bíblicos, gente que ora y lee, pero que su vocabulario no difiere de los del mundo, cristianos que hablan vulgarmente con malas palabras, insultan, son burlistas, atropelladores, gritones, etc. Cristianos con pelo largo, usando pearcing o exhibiendo tatuajes, también las cristianas que se visten sin decoro, de manera provocativa o sensual…., en fin todas estas son actitudes que identifican al cristiano que no ha nacido de nuevo o que no ha tenido un genuino encuentro con el Señor Jesús. En definitiva son cristianos vacíos, en la que no mora Cristo o cristianos que no quieren ceder al Señor la totalidad de su carácter.

La actitud frente al enojo

Efesios 4
26Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo,

El enojo y la ira son “movimientos” naturales del hombre, provocado por las circunstancias en las que se ve involucrado directa o indirectamente. Esto afecta el ánimo, provoca molestia instiga a realizar alguna cosa que reprenda o reduzca esa incomodidad con el fin de evitarla, si no tenemos control sobre este ánimo lo único que producirá será más daño y acrecentará el sentimiento generado llamando a la venganza y a la riña. Sino se controla nos llevará a un caos.
No podemos evitar no enojarnos o no airarnos, esto es imposible, lo que se requiere es de la actitud sencilla para sobrellevarlo, es con la práctica que se logra, con la doble mentalidad, con las palabras que nos digan internamente “soporta el agravio”, “paciencia”, “yo pagaré dice Jehová”, “perdónalo”.
La otra actitud es hacer menguar ese sentimiento, eliminar lo residual que es el rencor, porque todo aquello que provoca ira queda arraigado y a veces tenazmente. Por el Espíritu de Cristo y por medio de la oración apelaremos en ese mismo día a que nuestro enojo no genere rencor y que estamos dispuesto a dejarlo en el “olvido”, esto es amor, contrarrestar el enojo con amor.

Santiago 5
8Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca. 9Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta.

“No os quejeis”. La expresión de un resentimiento, de una desazón o desacuerdo por no compartir la manera del otro, esto genera una acusación que nace internamente pero que luego lo transmitimos con palabras buscando pares que estén con el mismo ánimo.
Una queja es una acusación, un reclamo que atenta contra la actitud de otra persona, tales cosas no están permitidas delante del Señor, no se admiten quejas, debes aprender a convivir con todos.
Conoce Dios a todos y sabe quiénes son los que tienen que cambiar de actitud, deja al Padre que se encargue de la disciplina de sus hijos, no hace falta que tu lo hagas, solo se paciente, no todos maduran de la misma manera.

Hebreos 13
5Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; 6de manera que podemos decir confiadamente:
El Señor es mi ayudador; no temeré
Lo que me pueda hacer el hombre.

La Potencia del mundo por hacer consumir despierta una pasión desordenadas por adquirir aquellas cosas que no necesitamos y que solo nos desgastan haciendo perder el tiempo y por ende detiene nuestra actividad Espiritual.
No le demos lugar a ese afán por tener cosas, aprendamos a contentarnos con lo que tenemos, con lo que el Señor nos ha dado, pues te conoce y sabe lo que necesitas y no te dará más de lo que puedas sobrellevar, más de lo que te hagan desvariar. No tengas envidia del hombre injusto que roba para tener lo que tiene y ha vendido su alma por ser y estar en este mundo (Pr 24:1).
Ten presente su promesa: “El Señor siempre te ayudará” no le temas al sistema, a sus impuestos a sus exigencias de vida, al empobrecimiento, al fracaso económico, a su forma de justicia y corrupción.
No le temas al sistema, mayor es el que está con nosotros que el que está en el mundo (Jn 4:4).

DIRECCION
Es el Sentido de orientación del camino. El rumbo que debemos tomar para nuestra vida Espiritual.

Salmos 119
            105       Lámpara es a mis pies tu palabra,
Y lumbrera a mi camino.

El camino es un camino iluminado por las palabras de Cristo, si seguimos sus palabras estaremos en el camino y estaremos también iluminados para ver los tropiezos, para saltear los obstáculos.

2 Timoteo 3
15y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. 16Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

Proverbios 6
22         Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán;
Hablarán contigo cuando despiertes.
            23         Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz,
Y camino de vida las reprensiones que te instruyen,

El conocimiento de la verdad es una necesidad para caminar en Cristo, una y otra vez las Escrituras son la plataforma, la guía, la lámpara, si meditamos en ella, si admitimos la reprensión, las palabras estarán en nosotros todo el tiempo y el Espíritu hablará en nuestra mente y en nuestro corazón, de día y de noche en cada decisión a tomar.
La obediencia perfecciona y cuando estemos listos, seremos de utilidad para toda buena obra.

Que sea nuestro objetivo llegar a la perfección para estar enteramente (con todo nuestro ser) preparado para la obra que el Señor quiera darnos para hacer.

Juan 8
31Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

No solamente es conocer o saber las palabras de nuestro Señor, lo importante es permanecer, si así asumimos seremos libres y discípulo verdadero de Jesús.

Salmos 32
8           Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar;
Sobre ti fijaré mis ojos.

No es caminar por caminar, sino de entender el rumbo “la manera”, el destino, el “hacia dónde vamos”. Los ojos de Dios están sobre nosotros, está continuamente enseñándonos que es lo que debemos hacer en cada lectura, en cada oración, tengamos la disposición de estar atento a los que nos dice.

DISCIPLINA
La disciplina Espiritual es el ejercicio de la instrucción basada en las leyes Espirituales con el objetivo de ordenar y mantener un orden en la vida Espiritual de los hijos de Dios.
Por medio de la disciplina se obtiene la santificación.
La disciplina Espiritual es un arte en sí misma, porque basada en la observancia de las leyes generan un llamado a la perfección en el cumplimiento de esas leyes, llegando a la comprensión del mensaje y la instrucción.
Como consecuencia de la disciplina se obtienen valores de caracterización, hacen a una persona estar confiado y ser confiable, sabio y apto para instruir, apto para toda buena obra.

Salmos 143
            8          Hazme oír por la mañana tu misericordia,
Porque en ti he confiado;
Hazme saber el camino por donde ande,
Porque a ti he elevado mi alma.
            9          Líbrame de mis enemigos, oh Jehová;
En ti me refugio.
            10         Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios;
Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.

Es el anhelo de todo hijo el hacer la voluntad de su Padre, pero no será posible sin oír lo que el Espíritu instruye, o sin leer lo que el Espíritu enseña por las escrituras.
Leer, meditar, reflexionar, memorizar, practicar, son las actitudes que nos llevarán a conocer la voluntad de Dios.
Pedir a Dios no solamente el conocer su voluntad sino también pedir enseñanza para cumplirla. Es por su Espíritu que mora en sus hijos que lograremos esto. Es por el conocimiento adquirido e implantado a nuestro carácter que lograremos hacer lo correcto delante de Dios. Y si esto hacemos, estaremos en Paz, porque Dios será nuestro refugio de cualquier enemigo.

Proverbios 22
6           Instruye al niño en su camino,
Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

La instrucción es una enseñanza aplicada, requiere de doctrina y del conocimiento en la Palabra de Dios, si somos ignorantes difícilmente podamos instruir a nuestros hijos, si somos negligente no podemos exigir a nuestros hijos el hacer el bien.
Así que la instrucción tiene dos partes: “El que instruye”, el cual tiene que estar capacitado y haber ejercitado la instrucción y “el instruido” con capacidad de escuchar para saber cuál es el camino correcto.
Si tenemos el conocimiento y el ejercicio Espiritual entonces podremos comunicar sistemáticamente el buen proceder.
La intención es transmitir no solo con palabras sino con nuestra conducta las reglas para una vida agradable delante del Señor.

Del mismo modo se aplica para los que trabajan para el Señor, instruyendo al hermano menor.

Proverbios 19
            18         Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza;
Mas no se apresure tu alma para destruirlo.

La mala obra no corregida se transforma en costumbre y en un mal hábito (modo reiterativo de proceder) y mientras más se practica más difícil se hace de corregir, si instruimos a nuestros hijos desde pequeño, con reprensión y castigo obtendremos la bendición de verlos en los caminos del Señor, el cual no les será difícil seguir.
Como hijos Espirituales debemos acostumbrarnos a la corrección. Primero son las palabras, pero si no son oídas vendrá el castigo y este es inevitable, porque será para nuestro bien.
Estamos llamados a hacer el bien, todo el tiempo, cuando lo dejemos de hacer vendrá la corrección.

Proverbios 13
24         El que detiene el castigo, a su hijo aborrece;
Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.

No se puede amar sin castigar, no son los sentimientos o la culpa o la ética mundana los que deben detener nuestra corrección con vara sobre los lomos de nuestros hijos, las palabras o el diálogo no alcanzan, la mente del niño no razona para su bien pues es llevado por sus instintos, así que son esos instintos los que debemos anular, para que su razón florezca a pleno y pueda controlarse. Es por el amor a una vida sana, prudente, digna y agradable delante del Señor que ejecutamos el castigo, sino lo hacemos les estamos arruinando su vida y serán vergüenza y nos deshonraran.

Jeremías 10
24Castígame, oh Jehová, mas con juicio; no con tu furor, para que no me aniquiles.

Hebreos 12
6 Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.
7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? 8 Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.

Es para nuestra disciplina que sufrimos, el castigo detiene nuestra malas obras, golpea nuestra razón para que recapacitemos, pero no nos quejemos en el sufrimiento ni guardemos rencor preguntando ¿Por qué?, antes bien analicemos los pasos dados, consideremos lo sucedido y las cosas que estamos haciendo mal para corregirlas y no volverlas a hacer.

ACTITUD, DIRECCION Y DISCIPLINA son las características fundamentales para todo hijo de Dios, si tenemos estas cosas, tendremos la capacidad de tener un Sentido de Propósito, una Meta en Mente, un Objetivo en Cristo Jesús en esta vida para una nueva Vida.



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