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LA PALABRA DE DIOS Y LAS ESCRITURAS



LA PALABRA DE DIOS Y LAS ESCRITURAS

Cuál es la diferencia entre “La Palabra de Dios” y “Las Escrituras”?
Aunque hoy en día se estimen lo mismo, en realidad son dos cosas diferentes y una es consecuencia de la otra, el motivo de esta meditación es develarlo.

La advertencia

2 Timoteo 4
3Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.

Esta es una advertencia de gran importancia para la Iglesia, que indica el proceder de los falsos ministros. Aún cuando se puede concluir muchas cosas de esto, por ahora lo que nos importa es que a través de esta expresión podemos deducir que una enseñanza tiene su origen en dos posibles fuentes, puede provenir de “la sana doctrina” o de las “fábulas”. Hay una gran diferencia entre “la sana doctrina” y las “fábulas”. Como hijos de Dios tenemos que saber y distinguir el origen o la fuente de la enseñanza, no debemos quedarnos con los que nos han dicho, sino que debemos corroborar si proviene de la verdad o es una invención.

[Doctrina: didach ”didaque” Conjunto de pensamientos elaborados a partir de las experiencias obtenidas al practicar una ley que tiene como objetivo enseñar y perfeccionar el cumplimiento de dicha ley, obteniendo como fin sabiduría]

[Fábula: muqos mudzos” "mitos" Conjunto de pensamientos elaborados de relatos ficticios o presuntos verídico que pretenden una lección o enseñanza para salir de alguna situación apremiante]

Una gran lucha “religiosa” comenzó en los años 100 al 400 dC. entre el cristianismo que arrasaba con el poder del Espíritu Santo (La Palabra predicada de boca en boca) a todas las naciones sometidas por el imperio romano contra la filosofía greco-romana y su religión politeísta; Esto obligó a las autoridades imperiales realizar una profunda transición en su religión para no perder el control sobre las masas.
Las autoridades imperiales amenazadas por el cristianismo se dieron cuenta sagazmente que la plataforma que usaba la Iglesia para su vida y sostenimiento Espiritual eran las cartas de los apóstoles y los libros judaicos de la tanaj (de las cuales se producían muchas copias) que se pasaban de Iglesia en Iglesia (porque así les fue ordenado Col 4:16, 1 Tes 5:27, 2 Tes 2:15, 2 Pe 1:15, 2 Pe 3:1-2) con el objetivo de almacenar el mensaje y la predicación del evangelio. Fue aquí donde el enemigo atacó profundamente tratando de eliminar los escritos o los manuscritos o bien formulando falsificaciones con el fin de generar confusión y división.

Al día de hoy las congregaciones evangélicas utilizan y leen biblias de diferentes versiones, las cuales proceden de diferentes fuentes u orígenes. El Problema radica en que no existe un único “patrón de las escrituras”, existen varios patrones (dos de ellos de gran preponderancia)  que son diferentes entre sí por la cual las versiones de las biblias actuales son diferentes entre si tanto en expresión como en traducción. Aunque las biblias aparentan no tener variantes, las hay en un gran número y como consecuencia de sus diferencias se producen doctrinas contradictorias, erradas, que confunden, o complican y entorpecen al congregante y cuyo fin es la generación de grandes divisiones doctrinales o denominacionales o bien el nacimiento de más religiones cristianas.

Otro gran error en los congregantes es haber idealizado o haberse persuadido de que las biblias o las escrituras son “La Palabra de Dios”; Las instituciones religiosas, los publicadores, las editoriales, los ministros de las congregaciones defienden con uñas y dientes este ideal con el fin practico de comercializar e enriquecerse o bien dominar a la masa congregacional.

La Palabra de Dios es viva y eficaz. La Palabra de Dios es actividad Espiritual, aquella que se pronuncia, se vive y se predica, como consecuencia las escrituras solo son un medio humano, un recipiente de almacenaje del mensaje que expresaron los apóstoles y profetas, que sirven de testimonio y guía, pero de ninguna manera un libro como la biblia pueda llegar a ser la Palabra de Dios. Por la simple razón que Dios no habita en un papel escrito, como tampoco la posesión de una Biblia salvará a las personas.
Lo que salvará al hombre es la Palabra de Dios, no la Biblia; Que una persona sepa y retenga la biblia en su memoria no implica que será salva, que una persona tenga una biblia en su casa no implica que sea partícipe de la salvación.
Además NO se debe bajo ninguna circunstancia decir que la biblia sea “santa” sustancialmente, primeramente porque esta manipulada por los hombres e impresas con fines comerciales, ni el papel es santo ni la tinta ni el que la publica, ni el que la imprime. El mensaje es santo, siempre y cuando el entendimiento esté abierto para comprenderlo.(Ro 1:2, Ro 15:4)
Lo que podemos decir de las escrituras (no todas) es que son “sagradas”, es decir dignas de gran estima y veneración (2 Ti 3:15).

Las Escrituras son una consecuencia de la Palabra, pero no la Palabra consecuencia de una biblia.

El objetivo de esta meditación es rescatar el verdadero valor del vocablo “Palabra” y poner en su lugar cada concepto que por muchos años se mantuvo y se mantiene equivocado.

Que es “La Palabra de Dios”?

Jesús dijo:

Juan 6
63El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

Juan 14
10¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.

Juan 17
14Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Durante 1300 años, los judíos habían vivido sujeto a ley que Dios le había escrito a Moisés, esta era la manifestación primaria de la voluntad de Dios para con los hombres.
Pero cuando Dios se manifestó en carne, habló la Palabra de Dios, Jesús no habló por su propia cuenta, sino que el Padre que moraba en Él hacía la obra, porque la Palabra de Dios son obras.
Y como siempre, el enemigo de Cristo desde un principio con mucha astucia y sagacidad ha tergiversado los conceptos y el significado de los vocablos que forman parte de nuestro “vocabulario Espiritual”.

Hoy en día cuando hablamos de “la Palabra de Dios”, a los congregantes se les viene a la mente una biblia, tienen por convencimiento humano que la Biblia o las biblias son la Palabra de Dios, y aún a esto agregan que dicho libro es santo (“santa biblia”); Cuan equivocados estamos al aceptar esto por influencias de las diferentes religiones, aún dentro de la religión evangélicas y la instituciones humanas que las editan y publican.
Debido al formulismo humano y a la ignorancia en las escrituras en estos tiempos, despreciamos el verdadero significado de la palabra “palabra”, es común en nuestro vocabulario llamar palabra a lo que está escrito, pero esto no significa que la Palabra de Dios sea un pedazo de papel con letras.

Miremos con atención los significados y el origen de las distintas palabras que utilizamos con respecto a este análisis (tales como Palabra, Vocablo, Hablar, Escuchar, Leer, Escribir, Escritura).
Al margen de lo que entendemos por palabra, en Cristo Jesús, según su evangelio las Palabras que El ha hablado son espíritu y son vida, de lo cual rescatamos el verdadero significado de la palabra “Palabra” y del resto de las palabras asociadas a esta verdad.

Palabra es: Actividad que llama al pensamiento y al entendimiento para la comprensión de las cosas, Palabra es acción, es verbo, es espíritu, es un reflejo de alguna función espiritual. En griego se escribe  logov, “logos”, verbo, palabra en acción. Ej. Jn 1:1

Vocablo es: Segmento de sonidos gráficos que utilizamos para representar las palabras. En griego se escribe rhmata, “remata”, vocablo. Ej. Jn 6:63

Hablar es: Acción de pronunciar o “emitir” un conjunto de vocablos con el que (pretendemos) expresar la totalidad de un pensamiento. En griego se escribe lalw “laló”, hablar, decir. Ej. Jn 6:63

Escuchar es: Prestar atención o hacer “recepción” de una expresión hablada tratando de comprender el mensaje o pensamiento del emisor. En griego se escribe en dos formas la primera ajkouvein “akouein”, escuchar, Ej. Jn 8:43. Y también upakouw, “jupakouo”, escuchar, oír con atención. Ej Hch 12:13

Escritura es: Representación gráfica de un vocablo o conjunto de vocablos mediante símbolos representativos de los golpes de los sonidos. En griego es grafav, “grafas”, escrituras. Ej. 1 Co 15:3

Leer es: utilizar la vista comprendiendo la significación de los caracteres gráficos. En griego anaginwskw, “anaginosko”. Ej. Lc 4:16

Tanto los vocablos como la escritura son una representación de la palabra. Es importante comprender y entender que la palabra “Palabra” va más allá de la expresión y representación que tenemos de ella, porque una palabra es producto de un pensamiento razonado y elaborado. La palabra en si es de una sola modalidad no tiene idioma ni lenguaje, sin embargo una palabra se puede expresar con distintos vocablos en distintos idiomas y estos vocablos son diferentes entre sí, no es lo mismo un vocablo en español, que en griego o inglés; La palabra es una sola y los vocablos de representación son diferentes. Entonces podemos decir que el vocablo es el medio por la cual damos actividad sonora a la actividad de la palabra según el idioma en el que hemos nacido, y es tan fuerte que aún cuando pensamos parece que fuese en nuestro idioma natal.

Con este criterio, el cual es verdadero, decimos que Jesús NO dijo “lo que he hablado es espíritu”, sino las palabras que Él ha hablado lo son.

Jesucristo enseñaba, predicaba, pero no escribía cartas, El declaró su Reino a través de su palabra y enseñó que por su Espíritu estas palabras permanecerían en los corazones de aquellos a quienes ellos predicarían (Jn 14:26, 1 Co 2:10-16). Jesús leyó y cumplió la ley escrita y cada vez que necesitó expresar testimonio de Él decía “escrito está”. Y aún cuando se contaba con la ley judía Cristo mismo en muchas ocasiones produjo mejoras a favor de un camino más excelente. (Mt 5:21-48) (“oísteis que fue dicho…”, “pero yo os digo…”).

Entendamos desde ahora que la Palabra de Dios es espíritu que de continuo llama a la razón y a la inteligencia para la comprensión de las cosas en el Señor. “Renovaos en el espíritu de vuestra mente” (Ef 4:23)

La Palabra de Dios es Jesús, Él es el verbo de Dios (Juan 1:1), por medio de Él hizo todas las cosas, porque la palabra de Dios solo produce actividad. Por lo tanto ningún libro y ninguna Biblia  es la palabra de Dios sino un medio, un recipiente, un almacén para mantener las expresiones.
Dios no está en los libros, Dios no es una expresión escrita u oraciones en papel y tinta. Dios es Actividad todo en El de continuo produce transformaciones mediante leyes.
Cristo Jesús es la Palabra de Dios, y permanece por el Espíritu en nosotros sus hijos, no en un papel o libro sino en nuestra mente y en nuestro corazón.

1 Corintios 12
8Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;

Por el Espíritu es dada palabra, no por las escrituras, no por una biblia, sino por el Espíritu.

1 Corintios 15
2por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano.

Colosenses 3
16La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.

1 Juan 2
14Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno

Retenerla y permanecer con abundancia significa que la Palabra este activa en nosotros, que la vivamos en espíritu, que se refleje en nuestras conductas, en lo que hacemos día a día bajo su señorío, no significa que tengamos una Biblia o que la leamos o que la sepamos de memoria, sino que nuestras actividades cotidianas son ejercidas por el Espíritu de acuerdo a los que hemos escuchado acerca de Él.
Una Biblia no salva, las escrituras no son las Palabras de Dios, las escrituras son solo una representación gráfica del mensaje.

1 Corintios 15
54Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.

Cuando en las escrituras leemos la palabra “Palabra” no está “hablando” de un libro o de la escritura misma sino que expresa a Cristo, la actividad de su Espíritu “Logos”, el mensaje hablado y predicado de continuo de una persona a otra, esta es la Palabra.

2 Corintios 3
3siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.

De manera que ahora en adelante cuando hablemos de la Palabra de Dios, no pensemos en una Biblia o en un libro, sino que pensemos en nosotros mismos y en el hermano que tiene el Espíritu Santo de Cristo cuya mente y corazón alberga la actividad de Él. Jesucristo es la Palabra y por medio de Él también lo somos nosotros.

Hechos 17
11Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.

Las escrituras son un medio humano de mantener, almacenar y comprobar el mensaje (Hch 17:11). Las escrituras son testimonio escrito con la cual se verifica que nuestra actividad corresponde al Espíritu de Cristo. No hacemos por actitud religiosa lo que está escrito sino que nuestra naturaleza Espiritual en Cristo coincide con lo que está escrito.

Una Biblia externamente no tiene valor, tiene valor lo que hayamos leído, escudriñado y practicado.

Y no porque leamos las escrituras o la sepamos sea suficiente para lograr la salvación.
Con este conocimiento renovado, esperamos que entiendan cuan necesaria es la actividad Espiritual en nosotros, por lo cual dice:

Santiago 1
22Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

La Paz del Señor Jesús con Uds.


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