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LA CARRERA ESPIRITUAL DE TU VIDA



LA CARRERA ESPIRITUAL DE TU VIDA

1 Tesalonicenses 4
3pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación;

1 Tesalonicenses 3
13 para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.

1 Tesalonicense 5
23 Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

La principal demanda que tenemos por parte del Espíritu Santo es la de buscar la santificación y perfeccionarnos en ella hasta la venida del Señor. Para “eso” tenemos su Espíritu porque “ese” es el propósito del Señor Jesucristo en nosotros.

Hablar de santidad no es tan solamente hablar de una persona que lee y ora todos los días, esto a la verdad deberían hacer absolutamente todos los cristianos, sin embargo la santificación va más allá de eso.

2 Corintios 7
1Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

La expresión importante en la que quiero meditar es “Limpiémonos de toda contaminación”.

He buscado la manera en la que bíblicamente tengamos un parámetro o una referencia de lo que “limpiémonos de toda contaminación” signifique, y entre muchas cosas hallé esto a lo que llamé “la carrera de tu vida”, que no es otra cosa que la de contrastar analógicamente la santificación con una disciplina atlética, es decir comparar a un “santo” con un “atleta”.

Pablo le dijo a Timoteo:

2 Timoteo 2
5Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente.

Parecería ser que a Timoteo hijo de padre griego o eleno (Hch 16:1),  a pesar de “sus frecuentes enfermedades” (1 Ti 5:23) le gustaba el atletismo, tenía quizás ciertas aspiraciones atléticas al punto tal de que se esforzaba en ciertas prácticas y se abstenía entre otras cosas del vino, quizás a esto se refiera Pablo cuando le dice “el ejercicio corporal para poco aprovecha” (1 Ti 4:8), y que la carrera Espiritual es decir “la carrera de su vida” tiene mejores promesas que las carreras atléticas.

A pesar de que sabemos lo que es un atleta, hoy, esta expresión no tiene la fuerza que tenía cuando Pablo se lo dijo a Timoteo.

Un atleta para nosotros es un deportista que lucha por un mero reconocimiento al esfuerzo humano por destacarse por encima de los demás en una disciplina física.

Hoy en día el deporte es una expresión humana del poderío físico y de lo que puede lograr y es por ello que no podemos distinguir a lo que Pablo se refiere realmente.

Sin embargo el vocablo “atleta” del griego “αθλη” que significa “competidor contrincante” está haciendo referencia a un competidor olímpico, es decir a un hombre que competía en los estadios griegos en honor a sus deidades o dioses mitológicos para ganar el honor o título de héroe de la ciudad.

Con esto estamos diciendo que ser atleta para los griegos era una labor religiosa.

Los griegos consideraban según su religión que ser un “héroe” es lo más cercano que un ser humano podría aspirar para asemejarse a sus dioses.

Los atletas consideraban las competencias olímpicas como un medio para ser deificados, es decir ser considerado medio hombre y medio dios, para ello se encomendaban a una deidad mitológica y presentaban sus cuerpos como ofrenda. En cada disciplina solo se categorizaba al ganador del evento, el resto quedaba sin honor.

Los juegos olímpicos se iniciaron en la antigua grecia cerca del 776 aC, en el monte Olimpia en honor a la deidad mitológica griega “zeus”.
Carreras a campo traviesa, de corta y media distancia, las postas, el pentatlón (saltos, lanzamiento de jabalinas, carreras de velocidad, tiros de discos y al final una batalla cuerpo a cuerpo), las carreras de carros y las luchas eran disciplinas atléticas en la antigua Grecia. Posteriormente los romanos lo convirtieron en un circo de sangrientas batallas que apasionaba a las multitudes.

Para comprender un poco mejor la vida de un atleta y a su vez llamarlos a la reflexión de lo que significa una “carrera Espiritual” consideremos lo que dice en:

1 Corintios 9
24¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. 25Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. 26Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 27sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

En aquellos días para ser un atleta primeramente tenía que ser un hombre completo, sin deficiencias físicas, ser griego o tener ciudadanía griega, estar exento de algún crimen o delito grave, y llevar una vida de austeridad. Esto no difiere mucho de lo que un pecador debe hacer para entrar en el Reino de Dios, primero debe nacer del agua y del Espíritu no sin antes haberse arrepentido de todo pecado y posteriormente lograr una conversión completa para llevar una Vida Nueva en Cristo Jesús, es decir llevar una Vida Espiritual, una vida que para los demás pecadores es una vida austera.

Al igual que ayer todos los atletas comprenden que para alcanzar la máxima coronación deben abstenerse de todo, que traducido es castigar su cuerpo o sacrificar el estilo de vida estándar por una vida de abstención de placeres carnales. Otra vez esto no difiere de la Vida que todo hijo de Dios debe llevar (no por sí mismo sino por el Espíritu Santo).

[ Abstenerse: Contenerse, refrenarse, apartarse, privarse, no participar. ] Del griego (egkrateuomai, 1467 enkrateuomai"), ( en, en; kratoõ, “kratos, fuerza, poder. Literalmente: tener poder sobre uno mismo, “continencia”).

Actualmente un deportista olímpico se abstiene de: Comidas con grasas, de comidas condimentadas, de gaseosas, de dulces, y de todo tipo de comida chatarra o insalubres, se abstiene de vicios que afecten la salud física (tabaquismo, alcoholismo, drogadicción), se abstiene también de actividad sexual, en definitiva se abstiene de un estilo de vida común o normal.

Considere por un momento o imagine cuán difícil será para usted si realmente quiere llegar a ser un atleta deportivo, cuanto más para un hombre excedido en peso o falto de peso (aunque a este último le sea más fácil). Si ha logrado la comprensión de esto primero ahora le llevo a que reflexione cuanto más “debe” hacerlo por una Vida Santificada, es decir por una Vida demandada por Cristo Jesús agradable para su gloria.
Quizás ahora pueda comprender porque los judíos estaban expuestos a un régimen legal que regulaba no solo su vida moral sino también sus comidas.

El hecho de estar sobre la gracia, no da a lugar a que el pecado siga rigiendo en nuestras vidas, antes por el contrario, por medio de la gracia se nos ha concedido el Espíritu Santo para que por medio de Él alcancemos la justicia (1 Jn 3:6-10; 1 Pe 4:1-4; Ef 5:8-10).

Efesios 4
17Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 18teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; 19los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. 20Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, 21si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. 22En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Ser hijo de Dios, ser un hombre Espiritual, es ser como un atleta que se prepara para una carrera. Si quieres ser partícipe del Reino de los Cielos debes abstenerte de todo, debes sacrificarlo todo (Lc 14:26-27, 33).

Lo que queremos destacar es que la abstención es la mayor batalla a la que nos enfrentamos si queremos ser partícipe de lo Espiritual, es lo mismo que hace un atleta por ser el mejor en una disciplina deportiva.
Una abstención no es fácil de asimilar, puede llegar a generar conflictos emocionales, enfermedades físicas, desequilibrios.

La vida de uno que participaba en los sangrientos juegos de los estadios en tiempos de Jesús era una vida difícil, la mayoría eran esclavos, expuestos a diferentes disciplinas, en muchos casos la competencia era una cuestión de vida o muerte.

Para entrar al coliseo tienes que dejarlo todo, solo los esclavos participaban del coliseo.

1 Corintios 4
10Nosotros somos insensatos por amor de Cristo, mas vosotros prudentes en Cristo; nosotros débiles, mas vosotros fuertes; vosotros honorables, mas nosotros despreciados. 11Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija. 12Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos. 13Nos difaman, y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos.

¿Quieres correr?, ¿Quieres ser un atleta?. Hay diez mil razones por la que no puedes ser un atleta, pero aún así te reto a que lo logres.

El punto de partida es la pobreza:
¿Quieres aunque sea llegar al punto de partida? Tienes que estar dispuesto a todo. Tienes que tocar la miseria, tienes que tocar la pobreza, la humildad y la humillación con tus manos.

Santiago 2
5Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?

El Joven rico no lo logró, estando tan cerca no lo logró se fue entristecido (Mr 10:21-22), sin embargo Zaqueo si lo hizo.

Lucas 19
8Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. 9Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.

El régimen y las prácticas:
Si estás decidió a ser un atleta Espiritual, debes saber que la primera carrera es la oración y el conocimiento, la obtención de la Sabiduría, para tal caso las Escrituras son el manual del atleta Espiritual. La segunda carrera es la práctica, la abstención y la disciplina en búsqueda de concentración, juicio y técnica. La tercera y demás carreras serán los servicios a los que serás llamado, cada servicio tiene su esfuerzo, su matiz, su sabor. Cada carrera debe hacerse con dignidad y legitimidad dando lo mejor.

¿Cómo reconoces a un atleta velocista (corredor de 100 o 200 mts)?, ¿no es acaso por su apariencia física?, cuerpo esbelto, casi 0 grasa, la perfección del atleta está a la vista, cada uno de sus músculos resalta, un cuerpo perfecto, envidiable por muchos. Si una persona dice “yo soy un velocista” y los ves excedido de peso o demasiado delgado que pensarías? Lo despreciarías, lo subestimaría, dirías es un mentiroso. De la misma manera la santidad de un hijo de Dios debe estar reflejada, al punto tal de que las personas glorifiquen a Dios cuando vean su santidad (Mt 5:16; 1 Pe 2:12) porque si no lo hacen entonces no es un atleta espiritual, solo es una mentira, solo una ilusión religiosa.

La pregunta es ¿Cómo llega un atleta a tener esa figura y esa condición física? ¿será de un día para el otro?

Luego de dejarlo todo, no significa que ya estés apto para competir, tienes que someterte a un duro régimen.
El régimen es lo que todo principiante aborrece al iniciar, porque le parece difícil, austero, contradictor, pero una vez que lo asimila luego ya no quiere salir de él, ama tanto sus logros que no está dispuesto volver atrás, ama al régimen porque ya es esclavo del régimen.

Es durante la iniciación del régimen que muchos miran atrás, yo se que por la mente de todos absolutamente todos los cristianos al menos una vez ha pasado la idea de volver o de retroceder, se también que muchos cristianos (y esta vez no en todos) se han dejado vencer varias veces, personas que se han vuelto parcial o totalmente a la vida ordinaria del mundo, que a pesar de haber conocido la Verdad hubieran preferido no conocerla, como también sé que muchos se han extraviados de la fe.

Es triste e irónico ver personas que a pesar de saber la Verdad, y que a pesar de saber que vivir según el mundo es un ilusión sin sentido, aún así quieren al Sistema, o pretenden vivir con cierto estilo de vida según las tinieblas. Quizás ahora entiendas la parábola del sembrador (Mt 13:1-9, 18-23; Lc 8:4-15)

El régimen Espiritual comienza con la oración, lectura y meditación. Primero debes sentarte, oír, empezar de cero, luego comienzas a practicar la Palabra, vas agregando virtudes, dominio, fuerza y luego:

2 Pedro 1
4por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; 5vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; 6al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; 7a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. 8Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.

Después del régimen comienza tu perfección, el hijo de Dios pasa de ser una persona normal a ser una persona Espiritual, que califica como excepcional por su obrar, ya no piensa en el régimen su mente inquisitoria pretende perfeccionar cada una de sus labores.

La vida de un atleta Espiritual
Cuando estás listo, comienzas a correr la carrera, durante tu vida vas a correr muchas carreras, algunas en tus mejores momentos, otras en tus peores momentos. Lo importante es que en todas corras con honor y con legitimidad. En cada carrera experimentarás diferentes situaciones, en algunas puede que seas el mejor, en otras puede que estés mejor preparado, en otras puede que estés muy seguro de ti mismo, en otras puede que sientas que es tu mejor momento, en otras te sentirás inseguro.

También vas a conocer a muchos atletas, algunos mejores que tú y a pesar de considerar la condición de otros tú debes dar tu mejor esfuerzo, porque en plena carrera nunca se sabe lo que puede pasar, debes saber que en la perfección de todo atleta hay mucha fragilidad, de repente un imprevisto, un músculo mal calentado, un movimiento demasiado exigido y de repente todo está fuera de control, le puede pasar al mejor, te puede pasar a ti, y si así fuera ¿Qué harías? ¿Llorarías?, porque la caída sería inminente y lo primero que pensarás es ¡perdí la carrera!, y eso te debilitará más aún, de repente no importa tu perfección, nadie puede ayudarte.
Hermano si eso te pasa, si a media carrera caes, no te dejes vencer, levántate o pídele a tu Padre que te levante y termina la carrera, porque ganar no es lo más importante, lo importante es llegar a la meta. Tendrás nuevas oportunidades debes anotar todos tus tiempos los mejores y los peores.
Un atleta busca su perfección, mira y analiza sus videos, aprende de sus errores, se perfecciona.

Sé legítimo, corre legítimamente, no te dejes engañar, no admitas cosas extrañas, mantente puro le dijo Pablo a Timoteo.

En el mundo del atletismo se ve tantos que han tratado de ganar sus medallas mediante el uso de doping, mediante uso de drogas o recursos ilegítimos, atletas que al final han sido desacreditados, borrados sus nombres de la lista y puestos en vergüenza por tal actitud.
Así también en el Evangelio se ve a tantos falsos atletas, tantos que corren ilegítimamente, tantos que corren ilegalmente, procuremos nosotros no seguir sus pasos.

El Señor Jesús siendo hombre corrió como un “atleta Espiritual”

Hebreos 5
7Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. 8Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 9y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen;

La meta no es imposible, aprendamos del mejor Atleta Espiritual de todos los tiempos, el Señor Jesús, que rompió todos los record y aunque sea inalcanzable corramos de manera tal que fuera posible lograrlo, porque tenemos su mente (1 Co 2:16) y su Espíritu (Ro 8:9; 1 Pe 4:14) y aún demanda tenemos de seguir sus pasos (1 Pe 2:21; Jn 13:15; 1 Jn 2:6).


¡ SIERVOS A SUS MARCAS !


La Paz del Señor Jesús contigo


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