Redes Sociales

siguenos en facebook siguenos en Twitter sígueme en Blogger Sígueme en Likedin Sígueme en Pinterest Canal de youtube

EL NUEVO PACTO




Introducción

2 Corintios 3
6el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.

Una verdad que desconocemos o que no admitimos por una cuestión de conveniencia es el hecho de que cuando creemos y nos hemos bautizado en el nombre del Señor Jesucristo, lo que hemos hecho en definitiva es confirmar un pacto (un acuerdo) entre Dios y nosotros.

Un pacto o un acuerdo, como ya hemos visto anteriormente, es una reciprocidad de obligaciones y beneficios. Obligaciones a las cuales nos disponemos y debemos cumplir para obtener los beneficios del acuerdo.

Desde hace varios siglos y en la predicación actual del evangelio se evade esta verdad (quizás por la dureza del contexto), pero es por esta misma razón que muchos sufren las consecuencias de no cumplir el acuerdo (castigos, dolencias, pérdidas, caídas, desilusión, incomprensión, etc), al margen de la conciencia, un pacto es un pacto y es ley. Ley que no está confinada con letras sino con el Espíritu.

Considerando el análisis realizado anteriormente con respecto a la Salvación como parte del Plan de Dios, la cual se planteó como un objetivo estricto y propio del hombre mediante el Antiguo Pacto (Salvación por obras) concluimos que tal acuerdo fue insuficiente, pero que en definitiva todo esto fue necesario para que el hombre comprendiera su incapacidad y el menester de un nuevo acuerdo para que el Nuevo Pacto entrara en vigencia.

Romanos 7
6Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.

Actualmente estamos bajo un Nuevo Régimen, Régimen Espiritual que comenzó con el Triunfo de Cristo en la Cruz dejando cesante el Antiguo Régimen de la letra (porque el fin de la ley antigua es Cristo Ro 10:4), y al decir cesante estamos indicando que la antigua ley ya no tiene vigencia, ya no funciona por su ineficacia (Heb 7:18-19), no tiene sentido y es en cierta forma contradictorio perseguir la antigua ley si estoy en el nuevo régimen.

En el Nuevo Pacto ya no se requiere de la circuncisión en la carne, ya no se requiere del servicio sacerdotal lo que implica que no se requiere de pagos por servicios innecesarios (ni diezmos, ni ofrendas, ni sacrificios) ya no se requieren mediadores entre Dios y los hombres, por lo cual ya no se requieren de ofrendas en la carne, no se requieren sacrificios externos o internos a la carne, no hay exigencias en cuanto a comida, lavamientos, reglas sociales de convivencias y disciplinas, porque Cristo Jesús ha logrado la perfección en todo y se ha convertido en el “Camino al Padre” y Él es el único mediador entre Dios y los hombres (1 Ti 2:5), no necesito de nadie para llegar a Dios solo necesito a Cristo.

El objetivo de esta meditación es realizar un leve análisis para consolidarlo como doctrina básica y necesaria para complementar con la expansión del evangelio.

La santificación como objetivo

Primeramente expresamos que El Nuevo Pacto responde a la promesa hecha a los judíos mismos debido al incumplimiento del hombre.

Jeremías 31
31He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. 32No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. 33Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. 34Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.

Afirmamos ahora que el objetivo que tiene Dios para con el hombre es su santificación

1 Tesalonicenses 4
7Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.

1 Tesalonicenses 4
3pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación;

Santificación es un proceso que permite al hombre apartarse del mal, mal que no está afuera del hombre sino dentro de él.

2 Tesalonicenses 2
13Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad,

Efesios 2
8Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

No debemos olvidar que el objetivo tanto del Antiguo como del Nuevo Pacto es la “santificación del hombre”, en el antiguo pacto la salvación dependía del cumplimiento estricto y completo de la ley, mientras que en el nuevo pacto la salvación es un hecho independiente puesto que es por gracia, pero el llamado es hacia la perfección, así que la salvación es mediante la santificación por el Espíritu Santo, la fe y la verdad. Apartar al hombre del mal es el proceso necesario para que el hombre logre la salvación y ahora le será posible porque se le brinda ayuda suficiente (“por gracia”).

Con el Nuevo Pacto solo han cambiado las reglas del juego a favor del hombre. Antes solo los judíos formaban parte del acuerdo, el acuerdo anterior era externo al hombre (leyes en tablas), Dios no moraba en el hombre, había una continua necesidad de sacrificios debido a la imperfección humana (sacerdocio levítico).

Miqueas 6
8Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.

La santificación tiene como resultado un hombre que practica la justicia, ama y tiene misericordia y se humilla ante Dios

1 Pedro 1
2elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.

La salvación es posible en Cristo Jesús mediante la santificación  

Romanos 6
22Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.

1 Corintios 1
30Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;

Para el hombre del antiguo testamento (para el judío) perteneciente al antiguo pacto, le era imposible apartarse del mal puesto que su naturaleza corrupta y pecaminosa lo dominaba y le llevaba de continuo al pecado (Ro 7:7-22) y si bien conocía el bien y quería hacerlo no podía porque su carnalidad lo superaba.
Entonces podemos decir que con el antiguo pacto el conocimiento del pecado y de su fuerza se hicieron patente, puesto que se dieron cuenta de que el pecado tiene dominio sobre todo hombre  y que actúa de manera contraria a Dios. En cuanto al conocimiento del bien y del mal con el antiguo pacto quedó bien definido cuales son las pautas para un buen comportamiento particular y social (aunque no fue posible llevarlo a cabo).
En un sentido espiritual, el pecado es una naturaleza maligna que convive con el hombre (a modo de ley) y que lo lleva de continuo a la desobediencia, esta naturaleza espiritual trabaja en la  mente (es el motor del mundo), domina nuestros instintos (nuestras debilidades carnales), pone sueños, vanidades como objetivos a alcanzar que no tienen sentido pero que mantienen entretenido y fascinado al hombre. Los mayores logros sin sentido del hombre del mundo son: Riqueza, Poder, Gloria, Popularidad y harán cualquier cosa por lograrlo.

Haberle dado el conocimiento del bien no le alcanzó al hombre, necesitaba de ayuda espiritual para que lograra hacer el bien.
Es evidente que la contaminación de la carne es inevitable, la maldición o corrupción lo acompañará hasta que fallezca.
Así que el criterio radica en escapar de la carne, en cuanto al espíritu y aquí está la esencia del Nuevo Pacto en ayudar al hombre espiritualmente. Dios ya hizo su parte, ahora nos toca a nosotros

Romanos 7
21Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. 22Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 23pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? 25Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.

Todo lo que se haga en el mundo en cuanto a la existencia carnal es pecaminoso, pero para los que han creído en Cristo Jesús:

Con la mente sirvo a Dios, mientras vivo en esta carne que aunque su naturaleza sea pecaminosa, lucharé y usaré este tiempo en la carne para el beneficio de la obra Espiritual.

La lucha es por un crecimiento en la potencia de hacer el bien con la carne pecaminosa, esto es la santificación, andar en el Espíritu absteniéndose de los deseos de la carne y sin satisfacer al mundo para obrar a favor de Dios.

Romanos 12
21No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.

1 Pedro 2
11Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, 12manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.

Gálatas 5
16Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. 17Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. 18Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.

1 Juan 5
3Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. 4Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. 5¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

La formalidad del Nuevo Pacto
De igual modo en que hemos resumido el Antiguo Pacto resumiremos el Nuevo en el cual ordenaremos todo lo que hemos venido hablando acerca de las primeras doctrinas:

NUEVO PACTO

-       Objetivo: Santificación; Apartar al hombre del mal (1 Te 4:3)

-       Requisitos Primarios
o   Creer en el Nombre del Señor Jesús (Jn 1:12)
o   Bautismo de agua (Jn 3:5) = Nacimiento del Agua
o   Bautismo de Espíritu (Jn 3:5) = Nacimiento del Espíritu (Jn 1:13)

-       Promesas del Pacto:
o   La Presencia de Dios en el hombre: El Espíritu Santo en el hombre (1 Co 6:19; 1 Te 4:8; 2 Ti 1:14)
o   El Reino de Dios en la Tierra (La Iglesia): (Mt 16:18; Col 1:24)
o   La vida por medio de la Fe (Hab 2:4; Ro 1:17; Ga 3:11; Heb 10:38)
o   La venida del Señor Jesús en Gloria (Stg 5:7-8; 2 Te 2:1-8; 1 Te 5:23; 1 Te 3:13)
o   Coherederos con Cristo (Ro 8:17; Ef 3:6)

-       Obligaciones del Pacto 
o   Cumplimiento de la Ley Espiritual
§  Mandamientos de Jesús, Deberes, Disciplinas, Conductas (Jn 14:15; Ro 13:8-10; Jn 13:34; Mt 5:21-46; 1Jn 5:3; Ro 13:10)
o   La Cena Conmemorativa (1 Co 11:23-26)
o   La Iglesia como Congregación (1 Co 14:26; Heb 10:25)
o   Servicios para la edificación Espiritual de la Iglesia (1 Co 12:28-29; Ef 4:11)
o   Predicación, Discipulado y Enseñanza (Mt 28:19-20)

-       Cláusulas de condicionamiento
o   Perseverancia para salvación (Mt 10:22; 24:13; Col 4:2; Ro 2:7; Stg 1:25; 2 Jn 9)
o   No Perseverancia (extravío, reprobación, recaída) (1 Ti 5:11; Ti 3:10; 1 Ti 6:10; Heb 6:6; 2 Ti 3:8; Tit 1:16)
o   Incredulidad para condenación (Mr 16:16; Jn 3:18; Jud 4; 2 Pe 2:3)
o   Pecados naturales, Pecados de Muerte, Blasfemia contra el Espíritu Santo (Mt 12:31; 1 Jn 5:16-17; Heb 10:26-31)

Desarrollo
En este Nuevo Pacto la Salvación no está condicionada por las obras del hombre, la Salvación es un hecho gratuito, es por gracia, Cristo ha dejado abierto el camino al Padre, Jesús nos ha limpiado de toda maldad y nos ha dado su Espíritu para que vivamos por fe.
Ahora la condición del hombre esta basado en el hecho de creer o no creer en el nombre del Señor Jesús y a esto se agrega el bautismo, la perseverancia, la congregación, el servicio para edificación, y la perfección mediante la santificación.
La finalidad del pacto es “la perfección” en Cristo Jesús (Ser como Él)

Así que la clave está en “creer”, creer es un verbo el cual debemos mantener en nuestra vida en un estado presente, debo creer en todo momento, y en el momento que deje de creer estaré en grave peligro.
Creer no es un estado de ánimo, tampoco es un presentimiento o una estimación que implique un estado de incertidumbre (será? o no será?). Creer es mantener la certeza y la seguridad de un conocimiento verdadero que aplicado a nuestra vida provoca una conversión total a favor del Reino de Dios.

Juan 1
12Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

Juan 3
18El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

Creer está muy ligado con la perseverancia, perseverancia en la doctrina y en la práctica del bien bajo pruebas y resistencias
Mateo 10
22Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

Mateo 24
13Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

Romanos 2
7vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad

2 Juan
9Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo.

1 Pedro 1
7para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,

Hechos 14
22confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.


Creer en que?
Siempre la frase “Creer en Dios” o “Creer en Jesús”, ha implicado aceptar la existencia de Dios y de Jesús o aceptar que Él murió por nosotros; Pero eso no es creer en Jesús, eso es creer que Jesús y Dios existen y que Jesús murió por el pecador, ese conocimiento no salva.

Creer que Dios existe NO SALVA.
Creer que Jesús existió, y murió por nosotros, NO SALVA.

Satanás y los demonios creen que Dios es uno y tiemblan (Stg 2:19) pero no se salvan. La humanidad cree en Dios pero no será salvada.
Las religiones cristianas del mundo (católicos, testigos de Jehová, mormones, evangélicos) creen que Dios existe, creen que Jesús ha venido al mundo, pero no por eso serán salvos.

Hay que creer en el Nombre del Señor Jesús
Cuando creemos en el nombre, estamos creyendo en el significado de su vida.
David y Salomón han proclamado el nombre de Dios, sus salmos están llenos de estas
Proclamaciones:
“¡Oh Jehová eterno es tu nombre!”  (Sal 135:13)
“¡Por tú nombre oh Jehová me vivificarás!(Sal 143:11)
“Pero él los salvó por amor de su nombre, Para hacer notorio su poder” (Sal 106:8)

“y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”  (Mt 1:21)
“Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros” (Mt 1:23)

“y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre” (Is 9:6)

“Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES“ (Ap 19:16)

El nombre de Jesús es eternidad
El nombre de Jesús es Vida
El nombre de Jesús es Salvación
El nombre de Jesús es Dios con nosotros
El nombre de Jesús es admirable
El nombre de Jesús es consejero
El nombre de Jesús es Dios Fuerte

El nombre de Jesús es Padre Eterno

El nombre de Jesús es Príncipe de Paz

El nombre de Jesús es REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.

Creer en el nombre de Jesús es convivir con el hecho de su vida en nosotros
Creer es absorber ese tipo de vida

Cuando creemos en el nombre de Jesús, le declaramos:

-          SEÑOR de nuestra vida
-          LA MÁXIMA AUTORIDAD sobre nuestra vida
-          DIOS de nuestra vida
-          SALVADOR de nuestra vida.

Creer es igual a “saber” más “certeza”, más “estar seguro”, más “estar convencido”, más obedecer

Para dejar más claramente expresado haremos un “suma”

         Saber    (Conocimiento adquirido por la palabra)
      Certeza    (Veracidad de la palabra. Comprobado)
 Seguridad     (Estado de ánimo frente a la palabra)
  Convicción (Convencimiento real, sin probabilidad, sin duda)
+            Obedecer    (Actitud de sumisión y servicio)
      CREER

Cuando creemos  sabemos. Cuando creemos estamos seguro.

Estos conocimientos son la base de nuestro nuevo nacimiento, estos conocimientos operan en nosotros por fe, implantados en nuestra mente, en nuestra memoria por el Espíritu Santo.

Cuando creemos en Jesús, Él se adueña de nuestra vida y hacemos su voluntad.


Pero el hombre no puede creer por sus propios medios, es impotente a ello por lo cual le es imposible

Marcos 10
26Ellos se asombraban aun más, diciendo entre sí: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? 27Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.

Es por ello que Dios repartió un don especial para “ayudar” a que sus hijos creyeran, demostrando que para creer en Dios depende de Dios y no de los hombres. Ese don es la Fe, fe que es por el oír y el oír por la palabra de Dios (Ro 10:17)
La Fe es un espíritu, fruto del Espíritu Santo (Ga 5:22; 2 Co 4:13), una esencia que es una herramienta potente que le permite al hombre que cree mantener con certeza y seguridad los conocimientos no demostrable pero que son evidente en nuestro interior.

Y es porque creemos que nos bautizamos. El bautismo es el primer paso de fe, porque declaramos que necesito morir al mundo para nacer en el Reino de Dios

Romanos 6
3¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?
4Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

Hechos 22
16 Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre.

Colosenses 1
13el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,

Bautizar:
·                         Es un suceso físico de zambullir (hundir y levantar) a una persona de las aguas.

·                         Refleja un proceso espiritual y un suceso histórico, que simboliza:
-                          La muerte de una persona en el reino de las tinieblas. [Hundir en el agua]
-                          El lavado de sus pecados [Mojar]
-                          El nacimiento de una nueva vida en el Reino de Dios. [Levantar de las aguas]

Juan 3

1Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.
2Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.
3Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
4Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?
5Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
6Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
7No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

Creer, Bautizarse, Perseverar, son requisitos fundamentales para mantener vigente el Pacto entre Dios y nosotros.
Y aunque pensemos que parece difícil debemos saber que mediante el Pacto Dios se encarga de nuestro cuidado:

1 Juan 5
18Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca.

1 Juan 5
4Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. 5¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

1 Pedro 1
5que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.

Filipenses 2
13porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

Judas
24Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría,

A la verdad el Plan es perfecto y la Salvación por fin es alcanzable para todo hombre que confirme el Pacto.
Si todo hijo de Dios supiera del acuerdo que hizo con Dios no tendría temor, no habría debilidad que no pueda ser superada, no habría caída, no habría mala conciencia.
No hay peor error que la ignorancia y es por esta causa que la Iglesia se ve envuelta en muchas situaciones carnales que les cuesta resolver.
Una Iglesia que no persevera en la sana doctrina, una Iglesia que no persevera en la oración y la lectura en las escrituras, una Iglesia que no tiene confianza en Dios es y será una Iglesia propensa a errores carnales, será una Iglesia débil llevados por cualquier viento de doctrina y si no se arrepiente será destituida, será vomitada (Ap 3:16).
Si bien el acuerdo es “personal”, somos “un cuerpo”, lo que implica que todos debemos alinearnos, ayudarnos, amarnos y mostrar al mundo que el “Reino de Dios” es un pueblo de bien lleno de gracia y de verdad. Teniendo esto tendremos buen testimonio y será una plataforma firme para expandir el evangelio.

Los mandamientos:
Es sorprendente ver que los congregantes no entiendan porque las escrituras están separadas en “Antiguo Testamento” y “Nuevo Testamento”, que en definitiva indican “Antiguo Pacto” y “Nuevo Pacto”, por lo que el congregante se ve impulsado (o lo impulsan) a cumplir reglas, leyes y mandamientos que no corresponden al nuevo pacto sino al que ya ha cesado y es obvio que antes esas contrariedades no reciben los beneficios del antiguo pacto por el hecho mismo de que ya está finiquitado.

Juan 14
15Si me amáis, guardad mis mandamientos.

En el Nuevo Régimen hay mandamientos y una parte importante del Nuevo Pacto es la asimilación de los mandamientos expresados por Jesús y por su Espíritu; Mandamientos nuevos muchos de los cuales son un perfeccionamiento de los mandamientos del antiguo pacto.
Es obvio que no enumeramos todos los mandamientos, basta con leer el Nuevo Testamento con entendimiento para comprender cuales son las disciplinas necesarias para llegar a la perfección y a la santificación requerida y a su vez nos ayudarán en cada una de las situaciones por la que atravesaremos (pruebas).
Otro punto importante es entender que la ley Espiritual es rudimental y que el hijo de Dios no está solo y eso es lo que cuesta entender, porque tenemos su Espíritu, la oración y la Iglesia como soporte y gran parte del trabajo lo hace el Espíritu (solo debemos someternos y esperar en Él). Es muy diferente a la situación del hombre del antiguo testamento el cual no tenía medios para controlarse, no tenía como luchar contra sus instintos, por ejemplo: El hombre que caía en el vicio de la borrachera no podía escapar de allí, lo mismos para aquellos que fornicaban o adulteraban, una vez que cometían el pecado, el pecado se enseñoreaba de ellos y los usaba como instrumentos de maldad para seguir cometiendo con avidez todas esas inmundicias.
Sin embargo el hombre del Nuevo Testamento puede luchar y escapar de las debilidades y de toda clase de inmundicias, sin importar cuán dominado esté, Dios, la Iglesia y él mismo pueden renovar su ser.

Y al decir que la ley es rudimental, estamos diciendo que las disciplinas generan un adiestramiento y un dominio propio ejercitado en el bien, a tal punto que el rudimento queda superado y aquello que nos dominaba ahora está bajo control. Pero en sentido Espiritual es Cristo en nosotros por su Espíritu que va tomando el control de mi “yo” y lo adiestra para la justicia, para ser un elemento útil a sus propósitos.
Es por ello que escuchamos decir a Pablo: “ya no vivo yo, más vive Cristo en mí”.

Los rudimentos son necesarios pero una vez que ha cumplido su objetivo nos dirigimos hacia la perfección.
Entres las etapas de desarrollo de un hijo de Dios la vida Espiritual debe ir en crecimiento, los primeros rudimentos nos enseñan a superar aquellas debilidades en la carnes, sean estas instintivas, costumbres, vicios, conductas impropias, la primera lucha es la más cruel (por la ignorancia o desconocimiento) pero una vez que superamos esta etapa (aprendiendo la verdad) acomodamos nuestra vida para preparar nuestro ser para el servicio en el Señor. Es por ello que necesitamos los mandamientos de Dios, para conocer la verdad y su voluntad.

Daremos algunos ejemplos resumidos de los mandamientos del Nuevo Pacto que mantienen una gran similitud con el anterior y en muchos casos se ha perfeccionado.

Romanos 13
8No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. 9Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 10El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.

Juan 13
34Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.

Mateo 5
17No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. 18Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. 19De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. 20Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
21Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. 22Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. 23Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. 25Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. 26De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.
27Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. 28Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. 29Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 30Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
31También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio. 32Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.
33Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. 34Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; 35ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. 36Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. 37Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.
38Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. 39Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; 40y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; 41y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. 42Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.
43Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 46Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? 48Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Mateo 6
1Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.
2Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 3Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, 4para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

El objetivo de los mandamientos es la libertad en Cristo escapando de la ley del mundo.

1 Juan 2
15No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 17Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Santiago 4
4¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

Gálatas 5
13Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. 14Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 15Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.

Colosenses 1
21Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado 22en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; 23si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.

Con respecto a la conducta

1 Tesalonicenses 4
1Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. 2Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; 3pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; 4que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; 5no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; 6que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado.

Efesios 4
17Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 18teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; 19los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. 20Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, 21si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. 22En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.
25Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. 26Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27ni deis lugar al diablo. 28El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 29Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 30Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 31Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Estas son algunas reglamentaciones del nuevo régimen, pero como hemos expresado antes estas leyes no nos son externas sino internas, Dios escribe en nuestro corazón, acomoda nuestra mente, renueva nuestro ser, así que ya no es mi lucha solamente sino de ambos de Dios y del hombre, Dios cumplió lo prometido solo que a veces no nos damos cuenta o lo ignoramos.

Somos siervos
El Nuevo Pacto nos ha librado de la muerte y de la esclavitud, pero no para hacer lo que queramos, el acuerdo que hemos firmado especifica nuestra total entrega al servicio del Señor. No debemos olvidar y debemos siempre tener presente que somos siervos de Cristo, tenemos un servicio, una tarea por hacer (todos, absolutamente todos).
El Nuevo Pacto es también un contrato de trabajo

Mateos 11
29Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Hay diversidad de servicios, no todos hacemos lo mismo, pero todos debemos ser preparados en obediencia y en disciplinas para hacer cualquier servicio en el Señor. Trabajar para el Señor es agradable, muy confortable y en nada se parece al trabajo en el mundo, cuando hemos llegado al conocimiento y estamos capacitados veremos cuan “fácil es su trabajo” y “cuan ligera es”.

Cláusulas de incumplimiento
Entramos ahora a una zona densa. Recordemos que en Antiguo Pacto la paga del pecado es la muerte, y en el Nuevo Pacto, como será?
Lo primero que hay que entender es que la naturaleza maligna se pone en evidencia justamente cuando practicamos la ley Espiritual. “Practicar”, “Caminar” son continuas batallas por lograr el autocontrol por medio del Espíritu.
El pecado es un incumplimiento a la ley, una falta, una desobediencia a Dios por lo cual es desagradable ante Dios. El pecado se muestra ante cualquier perjuicio o daño que se hace al prójimo, el pecado se muestra cuando somos arrastrados hacia cualquier inmundicia.
El pecado es también una ley, parte de la naturaleza del hombre, un poder que se enseñorea y  controla a todo ser humano. Pero este poder es destituido cuando uno dice “amén” al Pacto. Cuando uno cree en el nombre del Señor Jesús y se bautiza y persevera en la ley Espiritual todos sus pecados les son perdonados y deja de ser controlado por el pecado para pasar directamente a ser controlado por Dios. El pecado ya no tiene potestad sobre los hijos de Dios.

1 Juan 2
12Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre.

Romanos 6
12No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; 13ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. 14Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.

1 Juan 3
6Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. 7Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. 8El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 9Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 10En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.

1 Juan 5
18Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca.

1 Juan 5
4Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.

En primera instancia leer esto que es una verdad absoluta, nos lleva mucho a cuestionar la dirección del Nuevo Pacto.
La verdad es “Todo aquel que permanece en Él no peca” y la clave no es el pecado sino el hecho de permanecer, si yo permanezco en el Señor es casi imposible entregar mis miembros para las inmundicias, porque si estoy entregado de pleno al Señor “no puedo pecar” pues estoy en un todo dispuesto ha hacer el bien.
Pero esto que “parece” un ideal y no lo es pero que si es una controversia para aquellos que se inician en el camino y para todos aquellos que siendo hijos de Dios luchan aún contra sentimientos, emociones, instintos, ambiciones, ansiedades, en fin (con el mundo en sí) debería ser la meta, llegar a no pecar. Si todo aquel que ha nacido de Dios “no peca”, la pregunta es: Que pasa si peca? Cual sería la respuesta?, Será: Es condenado?, No se salva?, ¡NO!, el que peca, peca porque “no conoce a Dios”, peca porque “no le ha visto”. No podemos encerrar todo bajo un solo concepto de pecado, la lucha no es contra el pecado sino contra la naturaleza pecaminosa, es por eso que dice que el hijo de Dios “no practica el pecado”, porque si es por pecar nuestra naturaleza sigue obedeciendo a la ley de pecado pero no es eso lo que nos censura sino el deleite por hacerlo (hablo en el sentido de inclinar todo mi ser alma, cuerpo y espíritu a las inmundicias).
Entonces frente al mundo hay una gran lucha, pueda que mi carne sea débil, pero mi espíritu debe fortalecerse en el Señor, mientras más le conozco más potencia tendré para repeler el mundo y sus deseos, mientras más ore y pida sabiduría y lea más posibilidades tendré, vale decir que uno peca por ignorancia que se traduce en una falta de fe que implica falta de confianza y que muestra una gran debilidad que representa oportunidad para el diablo (tentación) y una situación de peligro.
Entonces no hay una contradicción entre lo que Pablo expresa que “con esta carne sirvo al pecado” (como si el pecado se mostrara pecado) mientras que Juan expresa “ya no peca”, sino que el objetivo del hijo de Dios es contrarrestar la naturaleza pecaminosa para llegar a ser santo como Él es santo. (entiendes?).
Miremos en la epístola escrita por Santiago y las de Pablo para entender un poco mejor el origen del pecado y su camino.

Santiago 4
1¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?

Gálatas 5
17Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

Santiago 1
13Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; 14sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido
15Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

Romanos 7
21Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. 22Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 23pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? 25Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.

La lucha es entonces entre el hombre interior versus el hombre exterior (Espiritual vs Carnal), es obvio que si el interior se deja vencer por la tentación el carnal ganará la batalla, pero si el hombre interior se deleita en Dios, el exterior no tendrá mas chancees que su propia existencia.
Ordenándolo,  hay que entender lo siguiente:
-                          Cristo nos libró de los pecados (de todos)
-                          Cristo nos libró del poder de la muerte
-                          Cristo nos dio su Espíritu para vencer al mundo
-                          Nuestra carne sigue bajo corrupción
-                          Resta afinar nuestro dominio propio, llegar al control, a la perfección, a la santidad esperada.
Así que cuando habla de que “no peca”, está hablando de la condición del hombre interior, y aún cuando hubiere ocasión para hacer lo malo no hará caso de la carne sino que la controlará. Pero esto también es incierto en el sentido de que un pecado no puede mostrar la intención de la carne o del espíritu quedando esto entre Dios y sus hijos, solo Dios conoce los corazones, solo Él juzgará, nosotros aquí solo nos resta esperar considerando los frutos de las personas que están en Dios.
Las personas débiles son propensas a reincidir en los pecados y esto es un indicativo del tipo o estado de la persona (y puede ser un parámetro para considerar si la persona cree o no cree en el nombre del Señor Jesús).
Para ser más claro, hemos de considerar que el hijo de Dios no es un elemento débil, pues tiene todo lo necesario para vencer:

Hebreos 6
4Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, 5y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, 6y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio. 7Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; 8pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada.

El pecado natural y el pecado de muerte

1 Juan 5
16Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida. 17Toda injusticia es pecado; pero hay pecado no de muerte.

También queremos mostrar que el hijo de Dios debe tener la capacidad para diferenciar entre el pecado de ocasión natural del pecado de muerte (pecado premeditado).
Un hijo de Dios que logra y tiene controlada su naturaleza no pecará más. A veces hacemos cosas sin medirlas, un enojo, ira, un grito o el mal humor incontrolable, una reacción ante una situación inesperada o incontrolable, estas cosas no cuentan ante la ley Espiritual (hay tolerancia hasta cierto punto) porque son cosas naturales de la carne (aunque deberíamos hacer lo posible por dominar todo nuestro ser, incluida nuestra lengua). Dios es fiel al perdonar estas clases de ofensa o daños no intencionados. Y nosotros mismos debemos perdonarnos entre nosotros mismos siendo comprensibles y quizás con la necesidad de sufrir algún agravio.
Un enojo es una reacción no premeditada, es una reacción carnal y no es pecaminoso mientras ese enojo no agravie a alguien, pero si se produce agravio el pecado salió a luz, pero este pecado no es de muerte y tenemos la necesidad de pedir perdón al prójimo y a Dios.

Pero no es lo mismo que el pecado premeditado (pecado que me llevará a una recaída). Hablamos de aquel pecado en el que está involucrado un deseo anticipado y que resuelve cometer el pecado para obtener alguna clase de satisfacción en la carne. El adulterio, la fornicación, un vicio (alcoholismo, drogadicción, tabaquismo), la homosexualidad (en todos los sentidos) son pecados premeditados porque se hicieron anticipando una planificación. No es lo mismo la fornicación que el adulterio, dependiendo de la situación la fornicación puede rehabilitarse (solo en algunos casos), no así el adulterio que por lo general es un pecado de muerte al igual que la homosexualidad y el homicidio.
Los vicios requieren de un trabajo grupal, de mucha oración, son pecados que dañan el testimonio, y ensucian nuestro cuerpo el cual es morada del Espíritu Santo. Algunos y solo algunos de estos son remisibles. 
Ante los pecados de recaída, no se debe imponer las manos, tampoco hacerse partícipe de esa clase de errores. Estos pecados suelen ser por lo general pecados de muerte, sobre estas cosas hay que tener mucho cuidado y encomendarlas al Señor para ver si fuera posible la restitución y aunque fuere posible la rehabilitación la persona queda bajo observación e imposibilitado ante cualquier servicio, solo le queda (si le fuera posible) cuidar su esperanza en la salvación.

Hebreos 10
26Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, 27sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. 28El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. 29¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? 30Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. 31¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!

La blasfemia contra el Espíritu Santo

Mateo 12
31Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.

Gálatas 1
8Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. 9Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.

Efesios 4
5un Señor, una fe, un bautismo,

Deducimos también que la blasfemia contra el Espíritu Santo es un pecado de muerte. Entendiendo por blasfemia aquello que lleve a negar a Cristo o a apostatar de la fe. Cambiar de religión es apostatar de la fe, tener más de un bautismo es apostatar, seguir otro evangelio es apostatar, todo esto es considerada una blasfemia contra el Espíritu Santo y por ende un pecado de muerte. El extraviarse de la fe persiguiendo riquezas, fama, popularidad, etc son blasfemia contra el Espíritu Santo.

Aborrecerlo todo
Otra condición necesaria para el Nuevo Pacto es haber aborrecido y aborrecer todo lo que compete a la carne y al mundo
Teniendo presente esto, consideramos que la fortaleza del hombre interior radica en el completo control sobre su naturaleza al punto tal de no depender o tener la capacidad de anular cualquier tipo de sentimiento, pasión, emoción e instinto, porque somos llamados a esto a aborrecerlo todo por amor a Cristo. En Cristo no hay sentimientos humanos, ni pasiones, ni ambiciones humanas, ni emociones.

Lucas 14
26Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo

Mateo 8
21Otro de sus discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre. 22Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos.

Conclusiones:
Con lo poco que hemos meditados, queremos mostrar que ser parte del Nuevo Pacto es un proceso en crecimiento, que no es imposible, antes por el contrario debo esforzarme por alcanzar y mantener la santidad y lograr hacerme merecedor de todas las promesas y de la Salvación que nos espera al final. En definitiva es una cuestión de conciencia y ha medida que se añada conocimiento, sabiduría y oración, el hijo de Dios logrará la santificación que especifica el Pacto firmado y que a su vez logrará ser un hombre de bien y un buen siervo al servicio del Señor Jesús. También hemos demostrado que la santificación no es un hecho inmediato o instantáneo, sino un proceso en el tiempo y que la perfección es proporcional al conocimiento y las experiencias vividas. El hijo de Dios será medido con la vara de conocimiento que haya tallado con su vida.
A medida que el hijo de Dios crece en el conocimiento y en la práctica de la verdad se irán presentando nuevas batallas de mayor envergadura hasta que florezca el hombre Espiritual apto para realizar obras. Un hijo de Dios no debe caer en pecados pasados, no debe ser dominado por cuestiones de la carne, si bien el mal y el bien conviven en uno con el Espíritu aplacaremos la carne y moriremos al mundo.

Recuerda, tú has firmado un pacto con Dios, cúmplelo, no es imposible.


La Paz del Señor Jesucristo

IGLESIA EN CASAS

INTERLINEALES ELECTRONICOS

NT INTERLINEAL GRIEGO - ESPAÑOL

CONCORDANCIA Y DICCIONARIO TRADUCTOR GRIEGO ESPAÑOL DE NT

LIBROS MAB

ORGANIZACIÓN MINISTERIAL DE LA IGLESIA

EL CRISTIANISMO ACTUAL

¿DENOMINACIÓN CRISTIANA?